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Pues, hoy después de muchiiiiiisimos años soñando como un bobo con tener un equipo bueno para capturar esas imágenes que ocasionalmente se me cruzan en el medio gritando: "Tómame una foto, tómame una foto..." he logrado por fin obtener ese cochino bien material que tanto deseaba... asi que de hoy en adelante la familia cuenta con un nuevo miembro, nuestra hija Canon EOS 450D. Así que me atrevo a afirmar que podré darle el uso que se merece mi perfil de Flicker de ahora en adelante, jejejejeje.
En fin, con esta nueva adquisición se ha cerrado (momentaneamente, ya que luego necesitaré comprar lentes para la cámara) el ciclo de ultimate designer tools que todos los artistas gráficos necesitamos para dar un desarrollo integral y óptimo en nuestro campo ;)
Saludos a todos y... fotos nuevas muy pronto ;)
Hola a todos,
Hoy, día 26 de junio de 2009 después de mucho pensarlo, masticarlo y digerirlo, he decidido crear este blog como el marcador de una nueva etapa en mi vida, y para forzarme a llevar un seguimiento de los acontecimientos que en ella ocurren. Pero esta no es su única intención, quiero aprovechar este espacio para brindar a todos y cada uno de ustedes un pasaje en primera clase a mi mundo interno, a ese Hedge (o espino, en español) que se retuerce y se enmaraña dentro de mi cabeza, y que aunque sus espinas sean agresivas y caprichosas, es el guardián de un mundo lleno de fantasía, de sueños y de lugares maravillosos.
Pero antes de cerrar esta primera entrada de bienvenida, creo que es justo explicarles el por qué de The Hedge.
Para nadie que me conozca es un secreto que soy una maraña de gustos raros y sin sentido alguno que los una a todos dentro de un solo género, estable y consistente. Uno de esos gustos (o más bien placer en este caso) es el de escaparme a mundos utópicos y llenos de fantasía, magia y creatividad en los cuales refugiarme de los desasosiegos y cotidianidades del mundo real, y una de mis maneras favoritas de hacerlo durante unos buenos años de mi vida, fué en compañía de un grandioso grupo de amigos a quienes considero casi familia hoy en día, con quienes me reunía regularmente algunos fines de semana y pasábamos horas jugando un tabletop Role Playing Game basado en cuentos de hadas (pero no esas hadas bonitas, pequeñas y brillantes como Tinkerbell... no) y sobrecargado de magia, sentimientos y emociones extremadamente dark y twisted. En este juego, el espíritu del hada (término que utilizaré para describir la criatura mágica, independientemente de que sea un hada, un troll, un gnomo o un elfo, por mencionar algunos) es abatida por la banalidad del mundo real, y para protegerse de este vacío que destruye su esencia, busca el cuerpo de un bebé que esté por nacer, saca el alma de la criatura del cuerpo, e introduce su propia alma dentro de este cuerpo que será su nueva coraza. Este acto o el resultado del mismo se conoce como un Changeling, y éste es el nombre del juego. Como verán, con una base muy parecida a la propuesta por Michael Ende en ese extraordinario libro "The Neverending Story", donde fantasía era devorada por "La Nada", o lo que a mi me gusta más llamar "esa manía que tenemos los humanos por enfrascarnos en la vida real, y agobiarnos hasta el punto de olvidar nuestros sueños".
Y en definitiva,The Hedge es, tal y como lo proponen las reglas de la nueva versión de Changeling, una red o enredadera de espinas que funciona como conección o pasillo entre nuestro mundo real y el mundo donde habitan nuestros verdaderos sueños y seres fantásticos, y sus espinas se clavan en la carne de quienes osen pasar a través de él, y van arrancando poco a poco los rasgos y la personalidad del valiente, y en su lugar van llenando de magia al individuo, el cual, una vez que ha atravesado y ha visto lo que existe del otro lado del espino, nunca jamás volverá a ver el mundo real de la misma manera. En pocas palabras, The Hedge no es el destino, si no, el camino... como la moraleja de un poema espectacular de Kavafis, que aún y cuando detesto la poesía, desde que lo leí por primera vez por allá por el año 1999 cuando empecé a estudiar en el Instituto de Diseño de Caracas, jamás he podido sacar de mi mente: "Ítaca"
Una segunda metáfora que se me ocurre para describir el espino, es que, la mente de todo ser humano es un sitio espeluznante. Si tuvieramos la habilidad de poder escuchar los pensamientos de la gente, probablemente todos saldríamos corriendo horrorizados por lo que allí puede haber. Sin embargo, aunque las espinas de esa mente parezcan agresivas e intimidantes, soy de la opinión que, seguramente detrás de ellas se esconden tesoros invalorables y lugares extraordinarios, esperando por ser descubiertos o visitados.
Así que... sin más preámbulos aburridos, links, cuentos, testamentos, ni filosofadas baratas... les doy la bienvenida a todos, y espero que su paso por mi blog les deje aunque sea, un pelín de cualquier cosa, con tal de que sea útil. Y por favor recuerden regar The Hedge con un poquito de cada uno de ustedes para alimentarlo.
Let The Hedge start growing...